domingo, 14 de diciembre de 2014

Venta CAS

Hoy fue la que sería nuestra última venta CAS.
Todo llevamos tequeños y decidimos que también sería una buena idea levar alitas de pollo.
La venta en general estuvo estupenda, aunque un poco baja al principio. Para comenzar pusimos tequeños desde cincuenta céntimos hasta de dos soles. La gente se animaba más por los de cincuenta céntimos, pero finalmente por todos, pues bajamos y subimos respectivamente todos los tequeños a un sol cada uno.
En si, no se en que medida habrá sido una ganancia, porque Víctor puso de su dinero para comprar alitas y el resto del grupo las comió. Por un lado, fue algo bueno... pero por el otro, nosotros mismos consumimos nuestro propio producto, algo triste la verdad, pero que se le va a hacer. A falta de venta, propia compra (?) Mi teoría puede que esté errada, pero esto definitivamente levantó nuestra ganancia significativamente, aunque para Víctor, no haya sido de esa manera ni algo cercano.
En sí, la coordinación fue regular. Desde el miércoles veníamos armando todo el menú y funciono, aunque tarde para mi porque me había olvidado por completo que tenia que llevar tequeños al siguiente día y era domingo.
A las 7 de la noche yo, mi abuelita y mi hermana pequeña nos dirigimos a la tienda para agenciarnos de los ingredientes. Llegué a mi casa y los hice, al día siguiente me levante temprano y empecé a freírlos. Me quemé poco a comparación de la primera vez que freí tequeños para nuestra primera venta cas.
Como conclusión quiero añadir, que uno nunca sabe lo que sucederá. Pensar que algo va a causar un efecto o impresión en la sociedad es algo verdaderamente incierto. Por que se vea bien no es sinónimo de rentable, y creo que un ala de pollo a un sol cincuenta (previamente a dos) era como comprar una contundente hamburguesa en el comedor.
Las personas están cada vez mas cansadas de todo, al decir dos soles nos miraban y entre risa nos decían solo tengo un sol. Nos sentíamos mal, el costo de la inversión era mas grande que la ganancia y a fin de cuenta perdimos. Pero nos sirvió de mucho. Las únicas impresiones que cuentan son las primeras, las personas que se acercaron por `primera vez, mientras que las alas costaban dos soles, no regresaron mas, incluso cuando las vendimos a un sol. Las personas quieren todo con as tres B's, bueno, barato y bonito, en este caso rico, pero entonces no se cumplirían las tres B's.
Pero también quiero rescatar nuestra organización y responsabilidad, si no hubiera sido por Diana, nunca me hubiera acordado de los tequeños. Aunque suene a descuido, creo que fue la mejor ayuda que recibí y gracias a ella pude llevar o que se solicitaba. Un equipo unido vale mil. La unión hace la fuerza y concuerdo con ese dicho.

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