lunes, 15 de diciembre de 2014

CONCURSO CANINO.




Sábado del concurso canino.
Lamentablemente, el jueves sufrí un accidente, el cual me había dejado muy golpeada y con una herida inmensa en la rodilla. No asistí por recomendación de la enfermera y por cuenta propia; con las justas podía ponerme de pie y no podía doblar la rodilla. Al no poder ponerle gaza, mi herida estaba expuesta y, como el concurso canino era en la pista atlética, la tierra y la suciedad hubieran podido infectarla peor agravando mi estado.
Aproximadamente a las 2 de la tarde pregunté pr como habían ido los perros, quien ganó, cosas que me hubieran gustado ver. Yo había estado alentando a mi familia para ir, compré pulseras para todos en mi casa, pero finalmente no pudimos ir.
Me sentí triste, porque me parecía algo tonto quedarme en mi casa sin poder ver a los animalitos vestidos, pero por otro lado, no tenía otra opción.
Creo que no aprendí nada significante el sábado, pero sí el jueves. Aprendí a que los amigos siempre estarán ahí cuando los necesites. Cueva y Chero fueron quienes me llevaron cargada hacia la enfermería, pues no podía caminar por el golpe muy fuerte en mi cadera. Se ensuciaron con mi sangre, pero seguían apoyándome. No me puedo quejar, me hicieron sentir tan bien, pues corrieron, junto con mis demás amigas y amigos para saber mi estado, en la tarde, los mensajes volaban, fue impresionante. No puedo describir con palabras cómo me sentí y lo cuan agradecida me siento de tener a todas estas personas a mi alrededor. La amistad es lo que hace a uno más grande.



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