miércoles, 1 de octubre de 2014

JUEVES 21 DE AGOSTO

Hoy fue nuestra clase oficial de reporteros. Salimos con nuestras cámaras y pudimos observar qué hacían los demás grupos y en qué estaban trabajando.
Fue un poco aburrido la verdad, pues tomar fotos y hablar con los chicos nos tomó unos 40 minutos, eran como las 4:20 de la tarde y no sabíamos qué hacer, así que volvimos a darnos una vuelta por todo el colegio para seguir captando más y más imágenes de los grupos hasta que finalmente se acabó la memoria de mi cámara y mi compañera Mayra prosiguió con la toma de fotografías.
Hoy nos volvimos a encontrar con nuestros antiguos alumnos y es increíble la marca que hemos dejado en ellos. Estoy segura que si algún día me encuentro a alguno de ellos en la calle o en algún otro ugar, correrán y me abrazarán sin importar nada más. Me da pena, los extraño, pero tengo que seguir con mi trabajo de reportera. Mi papá dice que es la ley de la vida y creo que tiene razón. Dios te pone personas en el camino que te cambian por completo, pero luego se hacen a un lado para que tú puedas avanzar con tu vida y es verdad, los niños ahora no están con nosotros, pero siguen presentes tanto en la escuela como en nuestros corazones. Esto me impulsa a querer hacer bien mi trabajo de reportera y cuando vaya a visitarlos sea cada vez menos doloroso y más grato, solo espero que a mis compañeros no les resulte tan difícil quererlos como yo y mi grupo lo hemos conseguido.
Poco a poco voy aprendiendo a gustar de este nuevo proyecto. Quién lo diría no? ser reporteros del mundo a pequeña escala. aveces, entre proyecto y proyecto que visitamos ,me imagino una verdadera periodista y que a cada lugar del colegio que vamos es un país o lugar distinto donde por cultura hacen cosas diferentes uno del otro (proyectos distintos) pero todos con el fin de ayudar a los demás. Me empiezo a sentir orgullosa de mi colegio y de la elección de haber seguido Bachillerato.

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